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Módulo 1.2 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.

Clase 23 de Mayo 2022

Las fuentes primigenias para entender el milagro guadalupano son tres:

  1. La tradición oral.
  2. La imagen de Guadalupe.
  3. Los signos de los tiempos.

Estas tres fuentes permiten comprender el acontecimiento antes incluso de que fuera puesto por escrito.

La tradición oral

  • La primera fuente y la más importante es la tradición oral.
  • Juan Diego fue quien estuvo en el Tepeyac, quien escuchó a la Virgen y quien vivió directamente el acontecimiento. Por ello, el primero que debía recibir el mensaje completo era el obispo fray Juan de Zumárraga.
  • No solo recibió el contenido del mensaje, sino también el testimonio de una experiencia vital extraordinaria.
  • Se entrevistó a Juan Bernardino, tío de Juan Diego, quien había sido sanado milagrosamente. Además, aparecen como testigos los criados y acompañantes del obispo.
  • Resulta interesante que quienes inicialmente impedían a Juan Diego llegar ante Zumárraga terminaron convirtiéndose en testigos de los acontecimientos, tanto de la entrega de las flores como de la curación de Juan Bernardino.
  • Joaquín García Icazbalceta, afirmó erróneamente que algunos relatos eran falsos porque Zumárraga no tenía familiares en Nueva España. Sin embargo, esta conclusión parte de una interpretación equivocada. En el siglo XVI era común llamar “familia” a quienes formaban parte del entorno o séquito del obispo, aunque no fueran familiares de sangre. Por lo tanto, la existencia de esos “familiares” no contradice en absoluto los testimonios guadalupanos.
  • La noticia de las apariciones se difundió rápidamente entre indígenas y españoles. Los indígenas transmitían estos acontecimientos en los tianguis y plazas públicas, donde los relatos importantes eran comunicados a la comunidad. Además, su cultura se basaba profundamente en la memoria oral. Los primeros misioneros quedaron sorprendidos por la capacidad que tenían los indígenas para memorizar y transmitir información con gran precisión.

Fray Bernardino de Sahagún, por ejemplo, recopiló gran parte de su obra a partir de testimonios transmitidos oralmente. Lo mismo muestran las Informaciones Jurídicas de 1666, donde se hace referencia a la extraordinaria memoria de los pueblos indígenas.

La imagen de Guadalupe

  • La segunda fuente es la propia imagen de Guadalupe. Desde el 12 de diciembre de 1531, la tilma fue comprendida inmediatamente por los europeos a partir de la iconografía del Apocalipsis: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y próxima a dar a luz.
  • La imagen no solo habla a los europeos. También está llena de símbolos que podían ser leídos por los pueblos indígenas.
  • Por eso la tilma funciona simultáneamente como una imagen cristiana para los europeos y como un auténtico códice para los indígenas.
  • La Virgen originalmente no tenía la corona que suele verse en algunas representaciones posteriores. Lo que existía eran los rayos solares auténticos. Más adelante se añadió una franja dorada que produjo el efecto visual de una corona.
  • Las referencias a Apocalipsis 12, la imagen contiene elementos relacionados con Apocalipsis 21. Presenta un mensaje profundamente mariano y cristológico, pero utilizando códigos visuales que podían ser comprendidos por culturas diferentes.
  • Uno de los aspectos más interesantes es que la Virgen no aparece aplastando una serpiente, como sucede en muchas representaciones europeas de la Inmaculada Concepción. Esto tiene sentido porque para los pueblos indígenas la serpiente no era necesariamente un símbolo negativo. En cambio, aparece sobre la luna oscura, asociada con la muerte y los eclipses. De esta manera, el mensaje cristiano podía ser comprendido sin generar rechazo cultural. Precisamente por eso suele considerarse un extraordinario milagro
  • El cabello suelto comunicaba virginidad dentro de la simbología indígena, mientras que para los europeos el manto estrellado evocaba la pertenencia celestial de María. La imagen logra hablar simultáneamente a dos mundos distintos.
  • Más que una simple pintura religiosa, la tilma puede entenderse como una carta de amor para los europeos y como un códice para los pueblos indígenas.

Los signos de los tiempos

  • La tercera fuente son los signos de los tiempos.
  • El acontecimiento guadalupano no ocurre aislado de la realidad histórica, sino en un contexto que los pueblos indígenas percibían como especialmente significativo.
  • En aquellos años se produjeron fenómenos astronómicos, eclipses, cometas y terremotos que impactaron profundamente la mentalidad indígena. Dentro de algunas tradiciones mexicas existía la idea de que determinados movimientos de la tierra podían anunciar el fin de una era.
  • Por eso el mensaje de la Virgen cobra una fuerza especial. Frente a una población que vivía con temor e incertidumbre, aparece una Madre que dice: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”. Responde precisamente a ese contexto histórico y espiritual.

Antonio Valeriano y el Nican Mopohua

Es importante aclarar que el Nican Mopohua no es la fuente original del acontecimiento, sino una puesta por escrito de una tradición hablada que ya existía.

Antonio Valeriano recogió esa tradición oral y la plasmó en náhuatl alrededor de 1545. Diversos elementos internos del texto permiten ubicarlo en una fecha muy cercana a los acontecimientos.

Uno de esos elementos es la referencia a Zumárraga como el “recién llegado obispo”. Miguel León-Portilla tradujo esa expresión como “el recién electo obispo”. Aunque no es una traducción literal, ayuda a comprender el contexto histórico.

La cronología de Zumárraga es importante:

  • En 1527 fue nombrado obispo por Carlos V.
  • En 1528 llegó a Nueva España.
  • El 2 de septiembre de 1530 el Papa aprobó oficialmente su nombramiento.
  • El 27 de abril de 1533 recibió la consagración episcopal.

Por ello, durante algunos años fue común referirse a él como obispo electo.

El manuscrito de Antonio Valeriano no fue un texto masivamente difundido.

No existían imprentas destinadas a producir miles de copias, por lo que su función principal fue conservar por escrito una tradición ya conocida por amplios sectores de la población. En cierto sentido, actuó como una auténtica cápsula del tiempo.

Antonio Valeriano recogió esta tradición en el Nican Mopohua, preservando por escrito una memoria que ya existía y que había sido transmitida durante años. Por ello, el texto no constituye el origen de la tradición guadalupana, sino una de sus primeras expresiones escritas.

El nombre Guadalupe

Otro tema frecuente es la crítica según la cual Juan Bernardino no habría podido entender el nombre “Guadalupe” porque los sonidos “g” y “d” no existen en náhuatl.

Sin embargo, esta objeción no resulta convincente. Tanto Juan Diego como Juan Bernardino habían sido bautizados años antes y utilizaban nombres españoles. Por lo tanto, estaban familiarizados con sonidos ajenos al náhuatl.

Además, no existe evidencia documental temprana que indique que el nombre original fuera otro y que posteriormente se sustituyera por Guadalupe. Por el contrario, los testimonios históricos muestran que la advocación de Santa María de Guadalupe aparece desde fechas muy tempranas.

La tilma está llena de glifos indígenas

Los europeos veían principalmente una imagen mariana, mientras que los indígenas podían leer numerosos significados ocultos en los símbolos.

Es como colocar un mensaje escrito sobre una fotografía: quien conoce el lenguaje puede leerlo inmediatamente.

Ella viene a abrir un cofre de tesoros espirituales del cielo.

Por eso afirma que toda la imagen está llena de signos que los indígenas comprendían:

  • Las flores.
  • Las estrellas.
  • Las nubes.
  • El cabello.
  • Los colores.
  • La luna.

Todo ello constituía un lenguaje visual.

Guadalupe es la intervención de Dios en la historia mediante una imagen que comunica simultáneamente a indígenas y europeos la revelación del verdadero Dios, conservada por la tradición oral, la tilma y los signos providenciales de su tiempo.

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