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Panquetzaliztli y el milagro guadalupano 2: los videos de Eduardo Chávez continúan

Este segundo artículo continúa las notas iniciadas sobre la serie de videos realizados por Mons. Eduardo Chávez y publicados en el canal de YouTube Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (ISEG). Como en el primer bloque, no busca todavía ofrecer una síntesis definitiva, sino recoger los argumentos principales, las fuentes mencionadas y los aportes nuevos de cada conferencia para el análisis general sobre Panquetzaliztli y el milagro guadalupano.

Antes de continuar con este segundo bloque de videos, se recomienda leer Panquetzaliztli y el milagro guadalupano 1: lo clave en los primeros diez videos de Eduardo Chávez, ya que muchos temas retomados aquí fueron desarrollados allí.

Panquetzaliztli, 11 Parte

En este video, más que traer una idea totalmente nueva, el padre Chávez vuelve sobre varias claves que ya venía desarrollando y las profundiza.

Recordemos que toda esta serie parte de una idea central: que la aparición de Santa María de Guadalupe entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531, en pleno contexto del solsticio de invierno, no habría sido algo casual, sino algo cargado de sentido.

Vuelve sobre un punto que repite mucho y que para él es clave: la Virgen no toma una idolatría ni continúa antiguos cultos, sino que toma lo bueno que había en esa cultura, lo que llama las “semillas del Verbo”, y lo eleva a Cristo.

Y acá hace una aclaración importante. Si nos ponemos en el lugar de los misioneros del siglo XVI, viendo sacrificios humanos, probablemente los entenderíamos como ellos: como algo totalmente opuesto a la fe cristiana, algo satánico. Pero Chávez insiste en mirar más al fondo: incluso detrás de eso había una búsqueda, un deseo profundo de vida.

Ese es el punto que vuelve a remarcar. Los pueblos indígenas, aunque desde prácticas equivocadas, creían que estaban sosteniendo la vida del mundo ofreciendo lo más valioso que tenían: la sangre y el corazón. Y Guadalupe no vendría a tomar esos ritos, sino ese anhelo de vida para llevarlo hacia Cristo, “el verdadero Dios por quien se vive”.

Por eso insiste en decir que la Virgen no toma la fiesta de Panquetzaliztli en sí, sino ese deseo de vida que se volvía más fuerte en el solsticio de invierno, cuando existía el temor de que la luz no venciera a las tinieblas. Aquí aparece una imagen muy fuerte: así como algunos pueblos veían en el sol aquello sin lo cual no hay vida, Guadalupe presentaría al verdadero “Sol de justicia”, al verdadero Dios por quien se vive.

Vuelve también la explicación del calendario: aunque hoy el solsticio cae el 21 o 22 de diciembre, en el calendario juliano de 1531 correspondería al 12 de diciembre. Y añade que los pueblos indígenas ni siquiera dependían de esos calendarios europeos, porque tenían sus propias observaciones astronómicas.

Retoma además los llamados “signos de los tiempos”: terremotos, cometa, eclipse e incluso el “torbellino de fuego”, interpretados como señales inquietantes. Todo eso refuerza la idea de que las apariciones suceden en un momento vivido como crítico.

Después vuelve sobre algo tratado en el video anterior: los ritos con la imagen de Huitzilopochtli hecha de amaranto, cuyos fragmentos se repartían al pueblo. Otra vez señala la semejanza simbólica con una comunión, no para glorificar esos ritos, sino para mostrar cómo Guadalupe vendría a llevar esas búsquedas a su plenitud en Cristo.

En conjunto, este video vuelve a reforzar varios temas centrales de la serie:

  • el anhelo de vida como clave de la inculturación;
  • el solsticio de invierno como contexto decisivo;
  • los signos apocalípticos de 1530–1531 como trasfondo;
  • los paralelos entre algunos ritos de Panquetzaliztli y la comunión;
  • y Guadalupe como respuesta providencial que lleva todo eso hacia Cristo.

Panquetzaliztli, 12 Parte

En este video aparece una profundización interesante sobre una idea que el padre Chávez viene repitiendo desde hace varios videos: Guadalupe conduce al “verdadero Dios por quien se vive”, presentado también como el verdadero Sol, el “Sol que viene de lo alto” y el “Sol de justicia”.

La idea es que Cristo no viene simplemente a reemplazar símbolos anteriores, sino a llevar a plenitud búsquedas profundas que ya existían, lo que Chávez sigue llamando las “semillas del Verbo”.

Vuelve a citar a Fray Diego Durán, ya nombrado en el artículo anterior con su Historia de las Indias, y recuerda algo importante: los frailes del siglo XVI no tenían la categoría de “inculturación”, así que cuando encontraban parecidos entre ciertos ritos indígenas y prácticas cristianas, muchas veces lo interpretaban como imitaciones demoníacas o restos deformados de una antigua predicación cristiana.

Durán incluso describe algunas ceremonias como “contrahechas” respecto de las de la Iglesia y asocia Panquetzaliztli con una especie de “Pascua florida”. Chávez ve en eso algo muy sugerente.

También vuelve a aparecer Gabriel Kenrick Kruell, junto con referencias al fransciscano Juan de Torquemada, para mostrar que Panquetzaliztli no era solo una fiesta astronómica ligada al solsticio, sino un momento central para la identidad del pueblo mexica. Y acá aparece un aporte más nuevo.

Según esta lectura, la fiesta celebraba no solo el nacimiento de Huitzilopochtli, sino también el nacimiento del propio pueblo mexica como pueblo unido a su dios.

Y eso le llama mucho la atención al padre Chávez porque ve un paralelo simbólico sorprendente: así como los mexicas podían entenderse como cuerpo de su dios patrono, el cristianismo habla del pueblo creyente como Cuerpo de Cristo. Recordemos que el padre no trata de igualar ambas religiones, sino de ver una intuición que Guadalupe recogería y purificaría.

Vuelve también sobre la imagen de Huitzilopochtli hecha de amaranto y la comunión ritual con sus “huesos”, insistiendo en que para algunos estudiosos esto no expresaba solo devoción, sino identidad del pueblo mismo. Esto refuerza, según Chávez, la dimensión simbólica del momento en que Guadalupe aparece.

Desde ahí desarrolla una analogía fuerte: así como aquel pueblo buscaba ser manifestación viva de su dios, el cristiano está llamado a ser manifestación de Cristo.

Y aquí aparece incluso una frase llamativas cuando Chávez afirma que “la Virgen de Guadalupe es el Concilio Vaticano II”. Con eso quiere decir que Guadalupe anticiparía, de algún modo, intuiciones que siglos después el Concilio desarrollaría sobre inculturación.

Hacia el final entra también Miguel León-Portilla, retomando la una idea clave de que Panquetzaliztli celebraba dos cosas al mismo tiempo: el nacimiento de Huitzilopochtli y la renovación de la energía cósmica para que no terminara el mundo.

Esto enlaza directamente con un motivo que viene recorriendo toda la serie: 1531 como “13 Caña”, el signo de que algo nuevo comienza, una nueva era llena de verdad y sabiduría divina.

Panquetzaliztli, 13 Parte

Este video retoma una idea importante que había quedado abierta en el anterior: 1531 como “13 Caña”, signo de una nueva era que comienza, vinculada a la luz, la música y la sabiduría divina.

Desde ahí el padre Chávez vuelve sobre Miguel León-Portilla, a quien le da mucho peso en este punto. Incluso lo presenta como uno de los primeros en poner en paralelo algunos ritos mesoamericanos con ideas que recuerdan a la comunión cristiana.

Aparecen referencias donde León-Portilla menciona ritos en los que se comían pequeñas porciones de carne de víctimas sacrificiales como una forma de comunión con la divinidad. Y eso lleva a una reflexión interesante.

Por un lado, algunos frailes veían en esos ritos ecos que les recordaban elementos cristianos.
Y por otro, dice Chávez, ciertos elementos del cristianismo quizá no resultaban del todo extraños para los indígenas porque reconocían en ellos símbolos que ya les hablaban de algo profundo. Vuelve así una categoría que atraviesa toda la serie: las semillas del Verbo.

También retoma otra idea de León-Portilla: que dioses y hombres vivían en comunicación constante, y que si la vida había sido dada mediante sacrificio, debía sostenerse mediante sacrificio. Ahí Chávez ve otro paralelo que considera fuerte: sangre, redención, sacrificio, comunión.

Y desde ahí da un paso importante. Dice que Guadalupe no solo habría puesto fin pastoralmente a los sacrificios humanos, sino que les habría dado su verdadero cumplimiento en el único sacrificio de Cristo.

Cuando la Virgen pide una “casita sagrada” para ofrecer allí a su Hijo, Chávez lo lee como respuesta directa a esa lógica sacrificial indígena. Donde antes se ofrecían corazones y sangre para sostener la vida, ahora se ofrece el único sacrificio verdadero: Cristo.

La interpretación se vuelve muy mariana y muy fuerte espiritualmente. Casi como si Guadalupe dijera: no más sacrificios humanos; mi Hijo es el sacrificio definitivo. Incluso el padre desarrolla una imagen muy potente: María puede conducirlos del sacrificio humano al sacrificio redentor porque ella misma estuvo al pie de la cruz.

Y esto lo conecta con algo histórico: la ola masiva de conversiones después de Guadalupe y el fin de los sacrificios humanos serían, según esta lectura, signo de que realmente ocurrió una transformación radical.

Después vuelve Gabriel Kenrick Kruell con otro punto que Chávez considera decisivo: os ritos de Panquetzaliztli evocaban dos niveles:

  • la victoria del dios solar sobre la oscuridad en el solsticio;
  • y la encarnación del dios patrono de los mexicas.

Y allí ve otro paralelo sorprendente con Guadalupe. Lo que en esos símbolos aparecía como búsqueda, en Guadalupe encontraría cumplimiento:

  • Cristo como verdadera luz que vence las tinieblas;
  • y la verdadera Encarnación en el seno de María.

Este video ya no trata solo de semejanzas simbólicas, sino de una afirmación más fuerte: que el acontecimiento guadalupano responde a preguntas religiosas más profundas.

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